El crédito pignoraticio o prendario es aquel que se otorga a cambio de un objeto como garantía. Es decir, para acceder a este tipo de financiamiento, el beneficiario debe entregar en custodia un bien mueble al que se denomina prenda.

Los créditos prendarios no se respaldan en los ingresos futuros esperados del solicitante. En cambio, son avalados por artículos de lujo como obras de arte o joyas. Dichos bienes pasan por un proceso de tasación para estimar su valor comercial.

Los préstamos pignoraticios son propios de las casas de empeño. Sin embargo, también son otorgados por entidades microfinancieras como cajas de ahorro.

Condiciones del crédito pignoraticio

Una de las condiciones del crédito pignoraticio es que el acreedor mantiene en custodia la garantía para asegurar el cumplimiento de la obligación.

El deudor recupera el bien empeñado una vez que cumple con la devolución del principal más los intereses. En caso de impago, el acreedor procede a vender o subastar la prenda a través de un remate público.

Otro dato a tomar en cuenta es que puede extenderse el período de endeudamiento a cambio de que el prestamista mantenga en su custodia la garantía.

Historia de los préstamos pignoraticios

Los préstamos prendarios se originaron en Italia en el siglo XV. En esa época las personas de bajos ingresos no tenían acceso al crédito porque los tipos de interés bordeaban entre el 30% y 200% anual.

Entonces, los monjes franciscanos fundaron los montes de piedad, organizaciones con fines benéficos que otorgaban préstamos sin intereses. Ello, a cambio de una prenda en garantía.   

Ventajas de los préstamos pignoraticios

Una de las ventajas del crédito pignoraticio es que puede ser útil para aquellas personas sobre quienes no existe información en el sistema financiero. Esto puede darse, por ejemplo, si el individuo no tiene una cuenta bancaria.

Igualmente, el crédito pignoraticio puede ser una solución si el usuario no presenta un buen historial. Es decir, si ha dejado de pagar un préstamo, por ejemplo. Ante ello, los bancos difícilmente estarán dispuestos a aprobar un nuevo financiamiento.

Otra ventaja del crédito pignoraticio es la rapidez con la que se otorga. Normalmente solo se requiere el documento de identidad del beneficiario. En cambio, los préstamos comunes exigen la presentación de certificados que permitan estimar el ingreso promedio al mes que recibe el solicitante.

Es importante mencionar también que la entidad prestadora siempre está bajo la supervisión del órgano estatal competente como el Banco de España.

Desventajas de los préstamos pignoraticios

Pese a su flexibilidad, también existen desventajas en los préstamos pignoraticios. En primer lugar, implican que el individuo pueda tener que desprenderse de un objeto que puede tener un alto valor no solo monetario, sino sentimental. Además, la prenda puede sufrir daños mientras está empeñada.

Asimismo, cabe advertir que el acreedor puede declarar la operación como inválida si sospecha, por ejemplo, que el prestamista está vinculado al lavado de activos. Ello, siempre que el contrato lo contemple.