El administrador o gestor de un fondo de inversión puede ser una persona física o jurídica. Generalmente, adquiere la estructura legal de persona jurídica como si fueran una sociedad anónima llamándose gestora de fondos de inversión o pensiones. 

Su función principal es la de gestionar el patrimonio integrado en ese fondo, dónde intervienen los partícipes, que son aquellos inversores que depositan su capital en esta estructura buscando optimizar sus inversiones.

Adicionalmente, las sociedades gestoras de fondos de inversión o pensiones podrán realizar algunas de las siguientes actividades:

  • Llevar la contabilidad del fondo y la gestión discrecional de las carteras de inversión, incluida las de fondos de pensiones.
  • Asesoramiento de inversiones, cuantificación de posiciones, derechos y obligaciones del fondo, así como de la política de riesgos, informando al inversor de forma regular y detallada.
  • Emitir, junto con la entidad depositaria de los valores, los certificados de pertenencia al fondo y el valor de sus derechos consolidados.
  • Controlar la entidad depositaria del fondo.
  • Llevar a efecto las inversiones de los patrimonios del fondo e informar de forma periódica cambios en la política de inversión y en las comisiones aplicadas a los partícipes.
  • Informar a la comisión de control del fondo acerca de la situación del mismo.
  • Gestionar y abonar las prestaciones causadas.
  • Cálculo del valor liquidativo del fondo y rebalanceo en cuenta, en base a las salidas y entradas de capital. Información de políticas de suscripciones y reembolsos y qué día toma valor la participación.
  • Información acerca de políticas de traspasos entre fondos de inversión.
  • Información acerca de ajustes en cuenta como consecuencia de operaciones financieras en valores.

Existen muchas más funciones que implican a los administradores y gestores de fondos, pero éstas son las más importantes. Las sociedades gestoras están sometidas a la supervisión de la Comisión Nacional de Valores de cada país y son autorizadas por el Ministro de Economía a propuesta de la Comisión. La solicitud de autorización deberá de ir acompañada del proyecto de estatutos y de una memoria en la que se detallan aspectos como la estructura organizativa, las actividades a desarrollar, los medios técnicos y humanos disponibles para llevar a cabo la actividad, la relación de los administradores o directivos, acreditando su honorabilidad y profesionalidad, la identidad de los accionistas, directos o indirectos, que posean una participación significativa superior al 10% del capital o de los derechos de voto y el importe de la misma, así como cualquier otra información que se requiera a la entidad.

Una vez constituidas deberán inscribirse en el Registro Mercantil y en el correspondiente registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Es muy importante mencionar que las sociedades gestoras de fondos deberán actuar en beneficio de los partícipes, y las comisiones que perciban estarán limitadas y no excederán el máximo establecido por ley. A su vez, no pueden emitir obligaciones ni acudir al crédito y deberán materializar el patrimonio bajo su encargo en determinados activos. Además, deberán desembolsar un capital mínimo y unas garantías para poder ejercer su actividad.