La ley de la utilidad marginal decreciente es una ley económica que establece que el consumo de un bien proporciona menor utilidad adicional cuanto más se consume (manteniendo el consumo de los otros bienes constante). Se produce una valoración decreciente de un bien a medida que se consume una nueva unidad de ese bien.

Imagina que estás en el desierto y llevas todo el día sin beber agua. En ese momento encuentras una fuente, ¿cuánto apreciarías un vaso de agua?.

Seguro que muchísimo, es decir, la utilidad que te proporciona un vaso de agua en ese momento es elevadísima. El siguiente vaso también te daría mucha utilidad, aunque quizá algo menos. Después de haber bebido 5 vasos de agua, el sexto vaso ya casi no te proporciona utilidad. Y el siguiente vaso puede que incluso te siente mal y te proporcione utilidad negativa. Por eso decimos que la utilidad marginal es decreciente. La utilidad que te proporciona un bien a medida que se consume más de él es menor cuanto más se consume.

En el gráfico de arriba vemos la utilidad total y en el de abajo la utilidad marginal, que es siempre decreciente. Podemos ver la gráfica que muestra que a medida que se consume más un bien o bienes, su utilidad marginal disminuye llegando a ser, en algunos casos negativa.teoria-consumidor-a1

 

Más ejemplos de utilidad marginal decreciente

Supongamos una persona que no tiene zapatos para ir a trabajar y decide comprarse unos nuevos. Esta persona tiene una utilidad marginal inicial positiva. A medida que se van desgastando los zapatos irá comprándose cada vez más y su grado de satisfacción será menor debido a la acumulación de más bienes. Por tanto, la utilidad marginal pasará a ser constante en el tiempo para luego llegar a ser decreciente.

Otro ejemplo lo podemos encontrar en un niño cuando le compran juguetes, al cabo del tiempo, debido a que tendrá más juguetes, dejará de jugar con los juguetes antiguos perdiendo su interés por jugar con éstos. En este caso, la utilidad marginal no se refiere a un valor material y a su cuantificación económica, sino más bien a la capacidad de consumo y a su valoración.

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