El nacimiento del petrodólar -un patrón monetario- tuvo lugar en 1973, cuando Estados Unidos llegó a un acuerdo con Arabia Saudí para negociar cada barril de petróleo en dólares de la Reserva Federal, a cambio de armas americanas y la protección militar de los campos petrolíferos sauditas.

El contrato se fue extendiendo de tal modo que cualquier país que quisiera comprar este tipo de recurso energético -petróleo- estaba obligado a cambiar su moneda nacional por dólares americanos. De hecho, el sistema de intercambiar petróleo por dólares generó una gran demanda artificial de dólares en todo el mundo, y a medida que se necesitaba más crudo más se incrementaba la producción de la moneda estadounidense.

Como resultado, Estados Unidos se convirtió en el artífice exclusivo de este nuevo modelo monetario, lo que le permitió ejercer un gran dominio sobre la economía global que llega hasta hoy: los 6,5 billones de dólares que se mueven anualmente por el petróleo representan el 10% del PIB mundial y el 40% del PIB del país americano.

Sin embargo, en los últimos años, varios países han manifestado su intención de utilizar sus propias monedas en el negocio del petróleo, como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS). Y, consecuentemente, a medida que éstas y otras naciones busquen alejarse del sistema de petrodólares, el dólar iniciará su lento declive. Por esta razón, los analistas esperan fuertes presiones inflacionarias en el petróleo y numerosas tensiones en torno a los países petroleros y Estados Unidos.

El periódico Daily Herald sostiene al respecto que “el sistema del petrodólar está empezando a desmoronarse: Estados Unidos está en quiebra. Cuanto más se debilite este sistema, más bajará el dólar y, por tanto, más cerca estará el país americano de una crisis relacionada con la deuda soberana”.

“Estados Unidos -continúa el diario- sigue siendo la economía más poderosa del planeta. También es el mayor consumidor mundial. Para decirlo sin rodeos: si la economía estadounidense colapsa todas las demás se verán afectadas. Además, si el sistema del petrodólar llega a su fin y el papel moneda del dólar como modelo de reserva se erosiona, ¿que surgirá para reemplazarlo?”

Una alternativa posible serían los acuerdos bilaterales de swaps de divisas (currency swap agreements) como solución a corto y medio plazo; es decir, un acuerdo entre dos agentes económicos para intercambiar, durante un período de tiempo concreto, dos flujos de intereses nominados en diferente moneda.

Aunque también se abre otra posibilidad a tener en cuenta y en la que actualmente están pensando muchos países: un sistema monetario y económico basado en el oro, la piedra angular de todo marco financiero antes de la llegada del petrodólar.