Monetización de la deuda

La monetización de la deuda es el proceso mediante el cual un banco central presta dinero al gobierno.

La monetización de la deuda es un mecanismo cuyo principal objetivo es ayudar al Estado. No ayudar en sentido de que consiga más votos (aunque podría ser un efecto indirecto). Nos referimos a ayudar en el sentido de que al Estado le hace falta dinero y el banco central se lo presta.

Cuando hablamos de banco central, estamos hablando, por supuesto, del banco central de la moneda en la que opera. Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos sería la Reserva Federal (FED). En Europa, el Banco Central Europeo. Y, de la misma forma, en Japón el Banco de Japón.

Bajo esta perspectiva, cabe detallar algunos aspectos de la monetización de la deuda. En primer lugar, debemos conocer su origen, luego los tipos que existen y, en tercer y último lugar, ver las consecuencias que puede generar este proceso.

Origen de la monetización de la deuda

Desde que los bancos centrales existen como tales, monetizar la deuda era una cuestión de importancia menor. La idea tras la monetización de la deuda era dar un adelanto al Gobierno. Por ejemplo, si el Estado estimaba que iba a recaudar 100 millones, el banco central le adelantaba ese dinero.

La manera en que lo hacía era muy simple. El Gobierno emitía deuda en el mercado primario y el banco central la compraba. Por ejemplo, el gobierno emitía un bono por valor de 100 millones y el banco central lo compraba.

Para comprarlo, el banco central, que es quién tiene el poder de imprimir billetes y acuñar moneda, simplemente fabricaba dinero para comprar esa deuda.

Tipos de monetización la deuda

Aunque anteriormente hemos indicado que el Estado emite una deuda y el banco central la compra en el mercado primario, esta no es la única manera de monetizar la deuda. A grandes rasgos existen dos formas de monetizar la deuda.

  • Directa: Es el caso del que hemos hablado. Se trata de una compra directa en el mercado primario. Los títulos que adquiere el banco central son títulos de nueva emisión.
  • Indirecta: La vía indirecta es prácticamente el mismo proceso. Ahora bien, en lugar de comprar dicha deuda en el mercado primario, el banco central compra la deuda en el mercado secundario. Es decir, a otros inversores que previamente compraron esa deuda al Estado.

La forma directa de monetizar deuda está prohibida en algunos lugares. Por ejemplo, en Europa, el Banco Central Europeo (BCE) no puede comprar deuda de los países de la zona del euro en los mercados primarios. Se trata de una medida con el objetivo de mantener la estabilidad financiera. No obstante, en otros países sí se permite esta práctica.

Consecuencias de la monetización de la deuda

Aunque, en principio, puede parecer una buena medida para reactivar la economía, monetizar la deuda puede tener consecuencias no deseables. Parece razonable que, si un Estado necesita dinero para invertir en infraestructuras, subvencionar a empresas o pagar las pensiones, el banco central en cuestión le preste dinero.

Al fin y al cabo, si lo que sirve para comprar son los billetes, podríamos pensar que la solución es imprimir más billetes. La realidad no es tan sencilla. Una de las consecuencias más temidas a la hora de utilizar este tipo de mecanismos es la inflación.

El Estado necesita dinero y acude al banco central. El banco central lo que hace es imprimir más billetes y se los presta al Estado. Hasta aquí bien. Claro que, si el banco central y el Estado utilizan este mecanismo en exceso, puede provocar una hiperinflación. Al haber tantos billetes en circulación el dinero pierde valor. Un ejemplo muy sencillo es el oro. El oro es caro porque hay poco y es costoso extraerlo. Si mañana se descubre un yacimiento inmenso y accesible, probablemente su precio caiga.

Otra consecuencia, además de la inflación, es la pérdida de credibilidad. Si un banco central y un Estado realizan esta práctica de forma descontrolada, los inversores (por temor a la pérdida de valor de su dinero) cambiarán sus divisas por otra. El intercambio de una divisa por otra, fortalece a la divisa que se adquiere y debilita la divisa que se vende. Es lo que se conoce como depreciación del tipo de cambio.

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