Una estructura de capital simple es aquella en la cual no existen títulos potencialmente dilutivos que pueden reducir el beneficio por acción (BPA).

Dentro de los recursos propios las empresas pueden optar por distintos tipos de títulos para financiar su actividad. Algunos de estos títulos pueden ser convertibles en acciones como por ejemplo las opciones, warrants o títulos convertibles de distinto tipo como los bonos o las acciones preferentes. Si esos títulos se convirtieran en acciones ordinarias podrían diluir (disminuir) el beneficio por acción (dado que el ingreso neto de la empresa se dividiría en un mayor número de títulos).

Por lo tanto una estructura de capital simple solo va a contener títulos no convertibles, como acciones ordinarias, acciones preferentes no convertibles o bonos no convertibles. Al contrario que las estructuras de capital compleja, que sí incluyen este tipo de títulos.

Ejemplo de estructura de capital simple

La empresa ABC tiene emitidos 10.000.000 de títulos. Su estructura de capital es la siguiente:

  • 5.000.000 de acciones ordinarias.
  • 3.000.000 de bonos. Nominal de 1.000€ y cupón del 7%.
  • 2.000.000 de acciones preferentes no convertibles con un dividendo del 5% y un nominal de 100€.

Este sería un clásico ejemplo de estructura de capital simple en el que no hay ningún título que pueda ser convertido y diluir así las ganancias por acción (BPA).

En el caso de la empresa ABC esta financia su actividad con un 50% de acciones ordinarias, un 30% con bonos y un 20% con acciones preferentes.

Estructura de capital óptima

La estructura de capital óptima ha sido muy estudiada por la rama de las finanzas corporativas.
El marco teórico fue propuesto por Modigliani y Miller. Aunque asume un mercado algo ideal (no existen impuestos y el mercado es perfecto) ha servido durante años como base para el estudio del impacto de la estructura de capital en el valor de la empresa.