Un futuro financiero es un derivado financiero, que se caracteriza por ser un acuerdo por el que dos inversores se comprometen a comprar o vender en el futuro un activo (denominado activo subyacente), fijando en el momento actual las condiciones básicas de la operación, entre ellas fundamentalmente el precio

Un inversor puede situarse en dos posiciones a la hora de contratar un futuro, se dice que abre un posición larga (long) cuando compra futuros, y una posición corta (short) cuando vende futuros. Los futuros se caracterizan en que tanto comprador como vendedor tienen obligaciones:

  • El comprador tiene la obligación de comprar el activo subyacente abonando su precio en la fecha establecida.
  • El vendedor tiene la obligación de vender el activo subyacente recibiendo su precio en la fecha establecida.

Esta obligación solo es requerida en el momento del vencimiento del contrato pero hay que señalar que no es necesario llegar a vencimiento (de hecho sólo el 98% llegan a su vencimiento), pues puede cerrarse una posición mediante la operación contraria (vender en el caso de estar “de largo” y comprar en el caso de estar “de corto”) obteniendo los beneficios o pérdidas correspondientes.

Compra Futuros

 

El precio del futuro se va a mover paralelamente al valor de mercado actual del activo subyacente y un comprador de futuros obtendrá beneficios si el precio del activo subyacente en dicho momento es superior al pactado en la operación y en el caso de un vendedor de futuros si el precio del subyacente es inferior al acordado. Así pues, tanto compradores como vendedores de futuros tendrán sus expectativas de cómo se van a comportar estos activos en un futuro. Se puede resumir como sigue:

Contratos de Futuros (Resumen de Posiciones) Compra Venta

ExpectativasAlcistas Bajistas
Beneficios Ilimitados Ilimitados*
Pérdidas Ilimitados* Ilimitados
* Hasta un valor 0 del Activo Subyacente

Es importante conocer que cuando se contrata un futuro no hay que pagar el valor del activo subyacente (como por ejemplo con las acciones), sino que únicamente se aportan unas garantías que viene a oscilar entre el 10% y el 20% del precio de lo que negociamos en el mercado. Esto significa que este tipo de activos poseen un gran apalancamiento, lo que tiene ventajas e inconvenientes como ya vimos.

Por último, los futuros actuales se llevan negociando desde hace un par de décadas pero su aparición se remonta al año 2.000 a.c en la época de los egipcios. Los agrícolas, al no saber la cantidad o calidad de sus cultivos en un futuro, acordaban con un comprador un precio para todo el cultivo con independencia del resultado. Posteriormente también se utilizaron en distintas épocas como en la crisis de los tulipanes.