Conocemos como Matriz de empresas a aquella empresa que funciona como centro de control de un grupo de empresas más pequeñas denominadas filiales. La matriz puede ejercer dicho poder de manera directa o indirecta.

En este modelo de organización la empresa matriz suele estar participada por las distintas empresas al 100% de modo que actúan como divisiones del grupo. La oficina central es denominada “matriz” y asume el diseño de la estrategia del grupo.

La empresa matriz se encarga por tanto de llevar a cabo la gestión de otras empresas en mayor o menor medida subordinadas a su mando, de tal forma que esta toma la batuta en cuanto a diferentes poderes como el económico, el financiero o el administrativo de las filiales.

Si el control sobre las filiales se realiza de manera directa o indirecta dependerá principalmente de la parte de las mismas que sea propiedad de la matriz, en otras palabras, del paquete de acciones que posea de las mismas.

Para que un grupo de empresas sea considerado como tal, debe reunir tres características básicas:

  • Unión de empresas: Sociedad matriz que implica relaciones de dependencia directa o indirecta.
  • Unidad de administración: Capacidad de influir en las decisiones de las empresas del grupo o filiales.
  • Proyecto de creación de valor: El grupo aporta más valor que las empresas por separado.

Para una incidencia directa, la matriz poseerá el paquete accionarial de la filial, mientras que para con control indirecto, la matriz dirigirá a través de su filial o filiales, que son las que posean el número de acciones de la empresa a gestionar a su vez, que es conocida como empresa subsidiaria. Es decir, como puede deducirse la empresa matriz puede ser dueña de todo el patrimonio de la empresa filial o de sólo una parte.

Por otra parte, a la hora de llevar a cabo la gestión y la dirección de las filiales existen dos modos de funcionamiento desde el punto de vista de la empresa matriz: la gestión centralizada y la descentralizada. La diferencia entre ambos modelos reside en el grado de autonomía que pueda desarrollar la filial en su actividad cotidiana.

Centrándonos en el concepto de autonomía o independencia de las empresas filiales, es necesario señalar que aunque la matriz las controles, las filiales son empresas independientes con su propia personalidad jurídica y sus propias herramientas administrativas y de gestión.

De este modo, la matriz se encargará de marcar los objetivos generales a nivel financiero o de operaciones, los cuales la filial deberá perseguir en su funcionamiento cotidiano y valiéndose de su carácter independiente, no realizando proyectos que puedan ir en contra de la dirección de la matriz. De hecho, el margen de independencia que pueda existir será el que haya marcado previamente la empresa filial.

Este tipo de estrategia corresponde con empresas que se han desarrollado mediante crecimiento interno y llega un momento en el que el gran tamaño, así como la diversificación de sus actividades, aconseja desagregar las mismas en empresas independientes aunque altamente controladas por la matriz o empresa originaria del grupo.

La conjunción de grandes grupos de empresas dependientes de una matriz suele conocerse como holding  o conglomerado empresarial y es un fenómeno habitual en la economía mundial gracias a la globalización. La matriz puede adquirir nuevas filiales por medio de dos alternativas: creando una filial desde cero o comprando una empresa ya existente con la intención de darle ese cometido.

A continuación, gráficamente se puede ver cómo quedaría la estructura matricial de este modelo de estrategia empresarial:

matriz

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