El Pasivo desde el punto de vista contable representa las deudas y obligaciones con las que una empresa financia su actividad y le sirve para pagar su Activo. Son deudas que tenemos en el presente pero que hemos contraído en el pasado. Un ejemplo de obligación es el préstamo con una entidad financiera, por la que estamos obligados a pagar el principal y los intereses al proveedor (documentado en una factura o en una letra de cambio).

También se conoce con el nombre de estructura financiera, capital financiero, origen de los recursos y fuente de financiación ajena. Cuando un pasivo aumenta en el balance contable, al mismo tiempo se reconoce el aumento un activo, se produce una disminución de otro pasivo o se reconoce un gasto.

Uno de los objetivos de la contabilidad de la empresa es informar acerca de la composición y evolución del patrimonio, siendo éste definido como el conjunto de elementos que representan bienes, derechos y obligaciones, pertenecientes a una empresa o controlados por ella, constituyendo los medios económicos y financieros a través de los cuales la entidad puede cumplir sus fines.

En una primera agrupación de elementos, el Pasivo es una de las tres grandes masas patrimoniales, junto con el Activo y el Patrimonio Neto. En finanzas es muy importante saber cómo está subdividido el Pasivo, formado por dos masas patrimoniales:

-Pasivo no corriente o fijo.

-Pasivo corriente o circulante.

La distinción entre elementos del pasivo corriente y no corriente, no se encuentra en su naturaleza sino en función de la fecha de vencimiento de la deuda.