La pérdida contable es una disminución del activo de la empresa, es decir es una minoración de los bienes y derechos. La palabra pérdida se utiliza para referirse a situaciones con resultados negativos.  Los resultados negativos surgirán cuando los gastos sean superiores a los ingresos.

Es clave tener presente que un gasto va a generar la posibilidad de obtener ingresos, mientras que una pérdida no va a crear la posibilidad presente o futura de conseguir ingresos como consecuencia de la misma. Algunos ejemplos de pérdidas contables pueden ser las mercancías dañadas o el deterioro de valor de las acciones.

Para poder hablar de una pérdida contable deben darse las siguientes circunstancias:

  1. Que tenga lugar un resultado negativo como consecuencia de una operación o grupo de operaciones.
  2. Puede ser resultado o no de una transacción con terceras personas y no tienen valor compensatorio para la empresa.

Diferencias entre pérdidas y gastos

Es importante no confundir gastos con pérdidas. En contabilidad, tanto gastos como pérdidas tienen el mismo efecto, sin embargo, los gastos son los recursos que se emplean en servicios o bienes que se consumen con el fin de generar utilidades, mientras que las pérdidas conllevan gastos que no suponen utilidades.

Se consideran gastos todos los recursos empleados por la empresa en la contratación de servicios y el consumo de bienes adquiridos para la marcha, desarrollo y logro de los resultados de los objetivos de la empresa.

Desde el punto de vista de la contabilidad, todo gasto es una pérdida, pues por el servicio obtenido se produce una disminución del activo (bienes y derechos) o un aumento del pasivo (deudas).

Todos los gastos son una pérdida desde el punto de vista contable, sin embargo, no por ello van a suponer resultados negativos. Los gastos son necesarios para que la empresa obtenga ingresos por venta y por tanto genere utilidades. En otras palabras, estamos hablando de gastar para poder ganar dinero.