El salario o sueldo es la remuneración recibida por una persona como pago por su trabajo. De esta forma el empleado puede beneficiarse de su contribución en tiempo y esfuerzo a la empresa que lo contrata y ver traducida esa aportación en términos monetarios.

El salario, entendido como el precio a pagar a cambio del trabajo realizado por una persona, se determina según la oferta y demanda de trabajo, dado por diversos factores como la disponibilidad de mano de obra, los convenios sindicales, la formación o experiencia del trabajador y la legislación laboral del país. Además, en el estudio económico los salarios adquieren una especial relevancia, tanto desde el punto de vista empresarial (donde constituyen una parte significativa de los costes de producción) como desde la óptica de las familias (ya que determinan la capacidad de consumo de éstas y, por extensión, la demanda agregada de una economía).

Dado que el salario es la renta que percibe cada persona, muchos Gobiernos establecen medidas sociales para asegurar que se ofrece una cantidad mínima para vivir, que se conoce como salario mínimo, entendido como la contraprestación más reducida que un trabajador puede recibir por su trabajo con una jornada determinada. De la misma forma se puede hablar de salarios máximos, que funcionan como topes legales a los cuales deben ajustarse las retribuciones de los empleados. Tanto el sueldo mínimo como el máximo son determinados por el ordenamiento jurídico de cada país y forman parte de sus respectivas legislaciones laborales.

Los salarios a través de los impuestos son una de las principales fuentes de financiación de los Estados, que obligan a entregar una proporción del salario al Gobierno. Dependiendo del país se pagan de una u otra manera, lo más común es que estos impuestos se dividan en dos, la cuota de pago a la Seguridad Social y el impuesto de la renta a las personas físicas (IRPF). De esta manera, el salario bruto es el monto total de la contraprestación recibida, mientras que el salario neto es el resultado de descontar de esa cantidad las aportaciones obligatorias, así como las posibles retenciones fiscales.

Un salario puede tener además varios componentes y no calcularse de manera uniforme. Así tenemos el “salario base“, que suele ser la retribución estándar asignada al puesto que ocupa el trabajador. Sin embargo, éste puede recibir incentivos por rendimiento que se agregan al salario anterior y aumentan el monto total percibido. Si en cambio el trabajador no percibe un sueldo base y su retribución son exclusivamente incentivos, se trataría de un “salario por comisiones”. Por último, existen bienes o servicios que se pueden utilizar como pago por el trabajo y que constituyen un “salario en especies”.