¿Cómo funciona la prima de riesgo en el mercado inmobiliario?

Gran Via

La prima de riesgo no es un concepto que únicamente se relacione con la economía nacional. No solo se buscan rentabilidades al invertir en bonos, sino también al invertir en el sector inmobiliario. De ahí que los inversores se guíen por unos indicadores de riesgo al operar en el mercado inmobiliario. Pero, ¿cómo funciona la prima de riesgo en el mercado inmobiliario?

Al escuchar las palabras “prima de riesgo” la mente de muchos viaja hasta los años 2011 y 2012. En el momento en que la mala marcha de las economías europeas disparaba los intereses que debían pagar los países por financiarse en los mercados. Aquel delicado momento económico sirvió para que gran parte del público comprendiese lo que es la prima de riesgo.

Recordemos que la prima de riesgo supone un coste adicional para todos aquellos estados que busquen financiación en los mercados. Este coste adicional se establece en función de los riesgos que atraviese la economía nacional. Digamos que es una compensación al riesgo que corre el inversor por emplear sus recursos en los bonos de un determinado país. Ahora bien, cuanto mejor sea la marcha de la economía de un país, menor será la prima de riesgo que deba abonar. Cabe subrayar que, como referencia, se toma el bono alemán. De ese modo, tendremos una escala válida para medir el riesgo económico de los distintos países.

La prima de riesgo en el mercado inmobiliario va por barrios

Pues bien, el concepto prima de riesgo también ha llegado al mercado inmobiliario. Si anteriormente exponíamos que el riesgo variaba según el país, en el mercado inmobiliario el riesgo depende del barrio en el que deseemos invertir. Para medir toda prima de riesgo tiene que haber una referencia. Por ello, si en el mercado de bonos mencionábamos a Alemania como referencia, en el mundo inmobiliario este lugar será ocupado por el madrileño barrio de Recoletos. Se considera que recoletos es una zona caracterizada por la garantía y fiabilidad, sin embargo, serán menores los beneficios que se puedan obtener al adquirir un inmueble y ponerlo en alquiler.

Las variables de las que depende la prima de riesgo en el mercado inmobiliario

Existe un claro paralelismo entre barrios y estados. En ambos las probabilidades de riesgo varían de unos a otros. A la hora de invertir en bonos de un determinado país, el inversor presta especial atención al nivel de endeudamiento, la posibilidad de quiebra, las perspectivas de crecimiento o el déficit público. En el mercado inmobiliario se utilizan otros criterios tales como: la posibilidad de subarrendar el inmueble, una ocupación ilegal del inmueble, los cambios en la legislación o el número de inquilinos que pasan por un inmueble durante un periodo de tiempo determinado.

Continuando con el ejemplo del barrio de Recoletos, vemos que este barrio se considera seguro, todo un baluarte inmobiliario. Todo ello significa que, con gran seguridad, se obtendrán rentabilidades que oscilen entre el 3,3% y el 3,4%. Y lo mejor de todo, con escasos riesgos. Por tanto, el bajo nivel de riesgos del barrio de Recoletos se premiará con una prima de riesgo inmobiliaria igualmente baja.

Si el inversor inmobiliario busca ganancias a costa de la prima de riesgo inmobiliaria deberá centrar su atención sobre otros barrios. Este diferencial de intereses se hará más exacerbado en barrios como Entrevías, San Diego, San Andrés o San Cristóbal. Aquí el riesgo es elevadísimo por lo que se debe satisfacer una prima de riesgo inmobiliaria mucho mayor.

La importancia de un análisis previo

A diferencia del mercado de bonos, donde existe la posibilidad de diversificar la inversión para reducir el riesgo, en el mercado inmobiliario todo dependerá del precio del inmueble a adquirir. Consecuencia de ello es que los inversores más pequeños no tendrán al alcance la opción de invertir a las zonas más seguras, ya que son las más caras. Mientras, los inversores más potentes se decantan por los barrios con menor riesgo. La explicación a por qué el gran inversor no apuesta por los barrios que mayor rentabilidad ofrecen es sencilla, pues no desean asumir grandes riesgos.

El equilibrio entre rentabilidad y riesgo

Como en toda inversión, en el mercado inmobiliario será necesario un análisis previo de dos variables: la rentabilidad y el riesgo. Bien es sabido que en el mundo de las finanzas, a mayor rentabilidad, mayor riesgo.

En este tipo de inversiones inmobiliarias será fundamental valorar aspectos como la fluctuación de los precios, el grado de competitividad, las predicciones y la denominada tasa de esfuerzo de alquiler. Recordemos que por tasa de esfuerzo de alquiler se entiende la cantidad de ingresos mensuales que se emplean para costear el alquiler.

Por último, hay que prestar especial atención a otros costes relacionados con la propiedad del inmueble. En este sentido hay que valorar el impacto de los impuestos, los gastos de la comunidad, las primas de seguros, las posibles derramas y los costes de las gestiones.

De lo que no cabe duda es que existe gran similitud en el funcionamiento de la prima de riesgo, tanto en el mercado de bonos, como en el mercado inmobiliario. Y es que, el riesgo se paga.

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