Destrucción creativa

La destrucción creativa es el proceso por el cual una innovación cambia el modelo de negocio predominante de una industria. Esto, transformando las técnicas de producción o de comercialización. Incluso, puede modificarse la misma mercancía final.

Como parte de la destrucción creativa, las empresas deben adaptarse a la nueva dinámica del sector. Así, pueden llegar a cerrar líneas de negocio para abrir otras nuevas. Aquellas firmas que no se adecúen deberán cambiar de actividad o simplemente desaparecer. En otras palabras, se ‘destruye’ algo para ‘crear’ algo nuevo y, habitualmente, mejor.

La destrucción creativa es propia de la economía del mercado donde existe la libre competencia. Bajo ese modelo, el Gobierno no puede detener ni dirigir la innovación.

Para la destrucción creativa se requieren dos elementos: creación y destrucción. Es decir, el nuevo invento necesariamente reemplaza y hace desaparecer lo existente.

Difusión del término destrucción creativa

La difusión del término destrucción creativa fue obra de Joseph Schumpeter. En la década de 1940, este economista estudió cómo el capital se trasladaba a través del tiempo desde los sectores menos rentables hacia aquellos con mejores perspectivas.

El cierre de una empresa puede ser una tragedia para quienes están directamente vinculados a ella. Sin embargo, para Schumpeter, las quiebras son parte esencial de la dinámica del capitalismo y tienen un lado positivo.

Schumpeter sostuvo que los factores de producción utilizados en compañías ineficientes no brindan los máximos beneficios posibles. Así, cuando una firma o modelo de negocio cae por obsolescencia, sus recursos son liberados hacia otras actividades donde generan mayores ganancias.

Cabe explicar que para Schumpeter existen cinco tipos de innovación:

  • Introducción de una nueva mercancía
  • Implementación de un proceso de producción o distribución inédito
  • Entrada a nuevos mercados
  • Obtención de una nueva fuente de materia prima
  • Creación o eliminación de un monopolio

Caso de destrucción creativa

Un caso representativo de destrucción creativa es la industria musical. Con el paso de los años, las grandes discográficas han cambiado radicalmente su modelo de negocio.

Desde inicios del siglo XXI, las ventas de discos comenzaron a caer significativamente. Esto, en la medida en que más personas tuvieron acceso a una gran fuente de material musical: Internet.

Con el cambio, los cibernautas podían descargar y reproducir canciones desde la web. Ya sea pagando o de forma gratuita. Es decir, ya no necesitaban comprar los discos en físico.

Las compañías del sector musical se vieron forzadas entonces a tomar decisiones drásticas. Por ejemplo, tuvieron que vender fábricas de discos porque esa área del negocio ya no era tan rentable. Al mismo tiempo, las grandes discográficas fueron adquiriendo otras empresas del sector. Su objetivo era ampliar su catálogo de música y ganar mayor cuota del mercado.

Como consecuencia de estas adquisiciones, se ha ido reduciendo el número de competidores de la industria musical. Entonces, aunque las ventas de discos sean menores, tocaba repartir entre menos partícipes.

Para explicarlo de otra manera, el pastel se hizo más pequeño, pero tocaba dividirlo en menos porciones. De esa forma, las grandes corporaciones de la música pudieron seguir generando ganancias.

 

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