El arbitraje es una estrategia financiera que consiste en aprovechar la diferencia de precio entre diferentes mercados sobre un mismo activo financiero para obtener un beneficio económico. Para ello, se realizan operaciones complementarias (comprar uno y vender otro) al mismo tiempo y esperar a que los precios se ajusten. El arbitraje aprovecha esa divergencia y obtiene una ganacia libre de riesgo.

Lo que hace un arbitrajista (persona que realiza operaciones de arbitraje) es posicionarse en corto (vender) en el mercado con mayor precio y en largo (comprar) en el mercado con menor precio. El beneficio vendría dado por el spread (diferencia) entre ambos mercados. Conviene destacar que estas situaciones son difíciles de detectar (son ineficiencias del mercado) y que las operaciones de arbitraje están libres de riesgo.

Los diferentes mercados en los que se puede hacer arbitraje son tanto mercados situados en diferentes lugares (Franckfurt, Madrid o Chicago por ejemplo), como mercados de derivados y mercados al contado.

Las actuaciones de los arbitrajistas tienden a regular los mercados, ya que al vender en el mercado con mayor precio generan un aumento de la oferta que hace que el precio baje y al comprar en el mercado de menor precio generan un aumento de la demanda que hace el precio aumente (ley de la oferta y demanda). Esta subida y bajada de precio continúa hasta el momento en el que ya no sale rentable hacer operaciones de arbitraje, es decir, cuando el precio de ambos mercados está igualado y por tanto en equilibrio.

Ejemplos de arbitraje

Por ejemplo, si el precio de el euro dólar en Madrid es de 1,1 dólares por euro, pero en Nueva York es 1,05 dólares por euro, podemos comprar dólares en Madrid y venderlos en Nueva York. Por cada euro nos darán 1,1 dólares en Madrid y con esos 1,1 dólares en Nueva York nos darán 1,05 euros apróximadamente. Por lo que habremos tenido una ganancia de 0,05 céntimos por cada euro libre de riesgo (sin contar las comisiones y demás). Con esa estrategia estamos regulando el mercado y provocando que el precio en Madrid del dólar suba y en Nueva York baje, ajustandose para que no haya posibilidades de arbitraje.

Otro ejemplo, suponiendo que la acción de Santander está a 6 euros y el futuro financiero del Santander a 7 euros, compraríamos la acción de Santander en el mercado contado y al mismo tiempo vender el precio del futuro. Al cabo del tiempo, cuando ambos se hayan ajustado, ganaremos la diferencia.