El beneficiario es aquella persona natural o jurídica a la cual se le transfiere un bien o determinadas facultades sobre un activo. Esto, en base a un documento con sustento legal.

En otras palabras, el beneficiario es el individuo o empresa con autorización de percibir ciertas prestaciones económicas o derechos. Dichos privilegios se hacen válidos solo al cumplirse las condiciones establecidas en el contrato respectivo.

Cabe precisar que el beneficiario puede o no haber formado parte de la elaboración del documento donde se estipula su reconocimiento. Es decir, cabe la posibilidad de que el favorecido ignore su condición.

En un sentido más amplio, además, el beneficiario es quien disfruta de un bien. Ello, independientemente de que sea o no de su propiedad.

Ejemplos de beneficiario

Algunos casos más comunes donde existen beneficiarios son:

  • Seguros de vida: El titular de la póliza, a cambio de un pago periódico, designa a su(s) protegido(s), que usualmente es la pareja o los familiares directos. Estos recibirán, tras el fallecimiento del contratante, una compensación económica por parte de la compañía aseguradora.
  • Suscripciones o afiliaciones: Veamos el caso, por ejemplo, de un ciudadano que se une a un club deportivo a cambio de una cuota mensual. El afiliado tiene el derecho a nombrar uno o varios beneficiarios, quienes normalmente son el cónyuge y los hijos. Ellos podrán disfrutar, al igual que todos los asociados, de los servicios de la institución.
  • Herencias: El amparado percibe privilegios provenientes de un testamento. Dicho documento deberá estar de acuerdo a las normas de cada país. Puede ser, por ejemplo, que los hijos sean por ley herederos forzosos de la mitad de la fortuna de sus padres.
  • Títulos valores: El beneficiario, también llamado tomador o tenedor, es quien tiene la facultad de recibir el pago indicado en un documento. Puede ser, por ejemplo, al individuo a quien se le gira un cheque.