Un default financiero, impago de la deuda o suspensión de pagos surge cuando una persona u organización no puede afrontar el pago de los intereses o del principal de una deuda cuando llega el vencimiento. Se produce cuando un deudor no puede cumplir con la obligación legal de pagar su deuda.

Un deudor puede declararse en default cuando no es capaz de hacer el pago requerido o no está dispuesto a pagar esa deuda.

Por ejemplo, cuando una persona no paga el recibo de su hipoteca se dice que ha entrado en default. También se conoce como default cuando una empresa o un Gobierno no paga un bono que ha alcanzado el vencimiento.

Para entender mejor el concepto de default es importante conocer la diferencia entre insolvencia, default y quiebra. La insolvencia es la incapacidad de una empresa para hacer frente al pago regular de sus deudas y un default es básicamente el hecho de no pagar una deuda. La quiebra en cambio, es la situación en la que entra una persona al no pagar su deuda como consecuencia de esa insolvencia. En términos jurídicos, cuando una empresa quiebra se puede declarar un concurso de acreedrores para la liquidación de sus bienes. A la persona que no ha pagado su deuda (o entra en default) y no va poder pagar se le conoce como fallido.

El default es un concepto anglosajón que se utiliza sobretodo para referirse a la situación por la que una empresa deja de pagar las deudas y es declarada en default por una agencia de calificación. Según estas agencias de rating, para que un impago de deuda sea considerado default la deuda debe ser deuda privada.

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