Los eurobonos son una propuesta de la Unión Europea para emitir deuda publica colegiada entre todos los países que forman parte de la eurozona.

Al igual que cualquier bono emitido por un país o estado miembro de la UE, son títulos de deuda pública que debería emitir la Comisión Europea o el Banco Central Europeo, por ser este último el organismo encargado de velar por la buena situación del euro. Además, deberían ir avalados por los tesoros de los países que lo compartan.

¿A qué se debe la creación del eurobono?

Aunque se trata hasta hoy de una propuesta teórica aún sin aplicar, la idea de establecer bonos emitidos de forma común por todos los países que tienen el euro como moneda oficial surgió durante la crisis para paliar las diferencias en coste de financiación de diversos países europeos. Idea que cobra sentido si se tiene en cuenta que todos esos países forman parte de una entidad supranacional que tiene una misma moneda transnacional con la que realizan transacciones.

Esta propuesta partió de diversos economistas y ministros de algunos países de la UE durante la crisis del euro y crisis de deuda de algunos países. Mediante la emisión conjunta de bonos, permitiría paliar las enormes diferencias de capacidad de emisión de deuda y disminuir el coste de financiación de la zona sur de Europa, aportando estabilidad a la moneda única y sustituyendo los rescates y grandes desequilibrios estructurales de algunos miembros, de ahí que también se les denomine “bonos europeos de estabilidad”.

 

¿Qué frena su puesta en marcha?

El principal escollo se encuentra en la oposición de algunos países a este sistema, ya que la gran diferencia de las primas de riesgo (diferencia entre lo que paga un estado por financiarse con respecto a otro estado de referencia) supondría que los países con una economía más saneada financian la deuda de los países con fuertes desequilibrios. Imaginemos que Alemania paga el 1% por sus bonos para financiarse, mientras que Grecia o Portugal lo hacen al 6%, con la emisión de un eurobono al 3% a los países del norte les costaría más financiarse y pagar deuda ajena y además deberían avalar con sus garantías.

Por ello, la última propuesta que está encima de la mesa es establecer el eurobono pero sin responsabilidad compartida, de deuda parcial o incluir a cierto número limitado de países.