La liquidación a vencimiento de un instrumento financiero se produce al final del plazo de finalización de éste, es decir, del contrato de ese instrumento financiero.

Durante este proceso contable se devuelve el capital principal más los intereses generados a un tipo de interés fijo o variable, siempre y cuando se trate de  productos sencillos tales como imposiciones a plazo fijo (véase las formas de depósito de un banco) y productos de renta fija.

Existen otro tipo de productos más complejos como los productos estructurados garantizados, que también devuelven una parte o todo el capital aportado al inversor más un tipo de interés fijo o variable, en función del tipo de estructurado.

Desde el punto de vista del inversor

La liquidación a vencimiento de productos más complejos, como los productos derivados, debemos tener en cuenta que se pueden liquidar por

  • Liquidación por diferencias: donde la ganancia o pérdida viene de la diferencia entre el precio de compra y precio de venta (liquidación).
  • Liquidación por entrega física: donde a vencimiento se produce un intercambio del activo subyacente negociado (por ejemplo petróleo). Es el caso de muchos Futuros Internacionales donde existe intercambio del activo subyacente o el número de títulos o contratos negociados.

La mayor parte de las liquidaciones se realiza por diferencias, en algunos casos de forma diaria y en otros a vencimiento.

Una vez se liquide una posición, el inversor tendrá tres apuntes contables por devolución del capital restante, garantías de mercado y las ganancias o pérdidas derivadas de la operación.

Desde el punto de vista de la entidad financiera

La liquidación se realizará a través de una posición global de saldo y títulos con su custodio, conciliando cada una de las cuentas con éste y cada uno de los vencimientos de los productos financieros.

Muchas entidades no permiten rolar posiciones  a clientes en el caso de productos que liquiden por entrega física, de tal forma que el inversor tiene que cerrar la posición del contrato que va a expirar y abrir una nueva posición sobre el nuevo contrato en vigor, siempre y cuando esté interesado en continuar con la posición viva.

El término rolar una posición significa que el inversor tiene la posibilidad de continuar con su posición abierta del contrato de derivados actual que va a vencer al nuevo contrato que se va a originar.

Debemos recordar que los contratos de futuros tienen vencimientos mensuales y trimestrales. Generalmente, los inversores tienen que cerrar su posición antes del vencimiento del contrato y si están interesados en continuar con la inversión, deberán abrir una posición con las mismas características en el nuevo contrato que acaba de comenzar a negociar.

En este caso, el inversor incurre en una comisión de cierre de la posición del contrato antiguo y de apertura de la posición del nuevo contrato, a diferencia de si se realiza el roll over (rolo de posición) de forma automática, ya que el inversor no tiene que pagar estas comisiones. El Roll Over automático se realiza mucho en mercados no organizados OTC como por ejemplo en los CFDs sobre Futuros.

Por otro lado, en los mercados organizados donde hay cámaras de compensación como es el caso de los futuros, no se produce el Roll Over automático y es el inversor quién tiene que cerrar la posición antes del vencimiento o en su defecto, la cerrará la entidad financiera.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en la liquidación de futuros del petróleo dado que, en muchos casos, se liquida a través de entrega física pero la entidad financiera no ofrece a su cliente la devolución del barril de petróleo, sino que es el cliente quién tiene que cerrar la posición abierta cuyo contrato va a vencer. En su defecto, si el cliente no llega a cerrar la posición, será la entidad quién lo haga de forma automática. Por tanto, las liquidaciones a vencimiento dependerán del tipo de producto financiero que se vaya a liquidar y del plazo de vencimiento en su liquidación.