La liquidación de posiciones es el proceso que realizan las entidades financieras en sus departamentos financieros de back office para regularizar las posiciones anotadoras de sus clientes con el mercado con el custodio de los títulos o el depositario. Además, las entidades financieras tienen que regularizar sus posiciones en sus balances y en su cuenta de resultados.

Los procesos de liquidación en los bancos llevan una doble contabilidad:

Como en toda contabilidad, las posiciones de saldos y el número de títulos deben cuadrar y las desviaciones deber ser mínimas.

En muchos de los casos la compra venta de títulos en el mercado puede liquidarse en D+1, D+2 o D+3 (generalmente liquidaciones en SICAV), sin embargo, el inversor va a poder ver la compra o la venta de los títulos en el acto, debido a que la contabilidad interna del Banco permite adelantar las anotaciones contables de las ejecuciones del cliente.

Es muy importante que el Banco tenga buenos profesionales en el departamento de backoffice ya que su trabajo requiere ser minucioso y, en algunos casos, se considera de gran complejidad técnica, especialmente cuando existen problemas de liquidación por caídas en el routing de valores internacionales y productos derivados, ya que las notaciones son en moneda extranjera en la mayoría de los casos y los productos que se negocian son en mercados OTC.

También existen problemas de liquidación con valores que cotizan bajo el mismo ISIN (código identificativo) pero en diferentes monedas o bien, derivados financieros cuyos emisores de mercado presentan poca liquidez. Este último caso ocurre con algunos warrants ETFs que tienen poca capitalización, generalmente, inferior al millón de euros.

Hay que tener en cuenta que si la posición no se puede liquidar es una pérdida que tiene que asumir el Banco ya que no se lo va a quitar al cliente.

Liquidación con la nueva reforma del mercado de valores

Ante la nueva reforma del mercado de valores las liquidaciones se realizan bajo registros únicos que permiten ver de forma más clara si ha existido un error en la liquidación de un cliente. En muchos casos, sucede que no se le ha retenido el importe de la operación para poderla realizar o por el contrario, sí que se le ha retenido el saldo pero el cliente solicita la cancelación y éste no se libera, de tal forma que el inversor no lo tiene disponible para poder realizar otra operación.