El sistema de reservas mínimas es un procedimiento de provisión de capital del Eurosistema para poder hacer frente a dificultades económicas. Esta provisión mínima es exigida por el Eurosistema a los bancos y a las entidades financieras con la finalidad de controlar la inflación y las tasas de interés.

Esta “restricción”  del Eurosistema hacia los bancos que permite prestar menos dinero al público (ya que deben destinarlo a la reserva mínima) es compensada a través de una remuneración en la cuenta de reservas de las entidades y tiene como finalidad corregir los desequilibrios en los balances de los bancos, como consecuencia de los riesgos de las operaciones bancarias.

Además, a través de esta herramienta, se incide directamente en la política monetaria de los países y en el control de la liquidez en manos del público.

Contabilización de reservas en el pasivo

Las reservas forman parte del pasivo del banco y computan de forma positiva en el caso de los siguientes tipos de pasivos:

Por otro lado, existen otros pasivos que se computan con un coeficiente de reservas del 0%, como por ejemplo los depósitos superiores a dos años, los valores de renta fija superior a dos años u otros pasivos frente a deuda con los bancos centrales o el BCE.

Véase los pasivos computables para el coeficiente de caja.

Coeficiente de reservas mínimas

El coeficiente de reservas mínimas varía de un país a otro. En Europa, por ejemplo, ha oscilado entre el 1%-2%, pero en otros países desarrollados como Chile, el coeficiente es de un 4,5% o como el caso de Hong Kong con un 18%.

Generalmente, existe una correlación positiva entre las tasa de crecimiento económico y la tasa mínima de reservas de los bancos, ya que a mayor tasa de crecimiento del PIB, la gente tiene que pedir menos crédito a los bancos debido a que el circuito de financiación es más amplio.

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