El tipo de interés o tasa de interés es el precio del dinero, es decir, es el precio a pagar por utilizar una cantidad de dinero durante un tiempo determinado. Su valor indica el porcentaje de interés que se debe pagar como contraprestación por utilizar una cantidad determinada de dinero en una operación financiera.

Igual que los bienes y servicios tienen un precio que debemos pagar para poder adquirirlos, el dinero actúa de la misma manera. Su uso tiene un determinado precio, que se mide en porcentaje sobre un principal y generalmente se expresa en términos anuales y porcentuales. Por ello, se conoce al tipo de interés como el precio del dinero.

Por ejemplo, si presto a un banco 10.000 euros y en un año me devuelve 10.100 euros, el interés del préstamo son 100 euros y el tipo de interés será el 1% (100/10.000), que es el precio que le cobro al banco por haberle prestado mi dinero.

La tasa de descuento es la inversa a la tasa de interés, que sirve para aumentar el valor (o añadir intereses) en el dinero presente. La tasa de descuento por el contrario, resta valor al dinero futuro cuando se traslada al presente, excepto si la tasa de descuento es negativa, caso que supondrá que vale más el dinero futuro que el actual. La tasa de interés se utiliza para obtener el incremento a una cantidad original, mientras que la tasa de descuento se resta de una cantidad esperada para obtener una cantidad en el presente.

Su relación con los tipos de interés es la siguiente:

d = i/ 1 + i

Siendo “d” la tasa de descuento e “i” los tipos de interés.

Factores que influyen el los tipos de interés de mercado

Al igual que los bienes y servicios, el tipo de interés depende la ley de la oferta y la demanda. Es decir, lo establece el mercado. Así, cuanto menor sea esta tasa de interés, mayor demanda de recursos financieros habrá y, por el contrario, cuanto mayor sea, menor será la demanda de estos recursos financieros. Sin embargo, en el caso de la oferta, la relación con la tasa de interés es directa porque cuanto mayor sea, mayor será la predisposición de prestar dinero, y cuanto más bajo sea el tipo de interés, menos se querrá prestar dinero.

Obteniendo un punto de equilibrio con la asociación de estas dos variables se establece el valor del tipo de interés. Aunque, el mercado no es el único que indica su valor, también existen otras variables importantes directamente relacionadas con los tipos de interés. Estas variables son:

Además, el banco central del país fija un tipo de interés que afecta a todos los factores arriba mencionados. Su control le permite aplicar políticas económicas expansivas o restrictivas reduciéndolo o ampliándolo.