La expansión cuantitativa, más conocida como QE (del inglés quantitative easing), es una herramienta de política monetaria poco convencional. Consiste en aumentar la cantidad de dinero en circulación mediante la compra de activos en el mercado.

Son los bancos centrales quienes fijan la oferta de dinero que hay en su economía a través de la compra y venta de deuda. En el caso que nos ataña, aumentar la base monetaria, un banco central compraría activos en los mercados financieros. Siendo el dinero que paga, la cantidad de dinero nuevo en que la oferta monetaria aumenta. Se seguiría el procedimiento contrario para reducir la base monetaria.

A mayor oferta, menores precios. Lo mismo ocurre con el dinero. Al haber más dinero, su precio disminuye, es decir,  bajan los tipos de interés a corto plazo.

Aumentar la oferta monetaria puede generar inflación si el crecimiento del dinero es demasiado rápido. Tiene una explicación muy simple, el dinero ha aumentado más rápido que la cantidad de bienes que están disponibles para la venta. Si el objetivo no es crear inflación, para evitarlo se lleva a cabo un proceso conocido como esterilización monetaria.

La expansión cuantitativa como comentábamos es una medida poco convencional, usada cuando los tipos de interés ya están en mínimos (el precio del dinero) y los bancos centrales les quedan pocas medidas para estimular la economía. El hecho de comprar activos en los mercados financieros, hace que el banco central aumente considerablemente su balance.

Muchos bancos centrales han usado la expansión cuantitativa durante la crisis de 2008, como el banco central de Estados Unidos, el Europeo, el Inglés o el Japonés. Cuando empiezan a retirar los estímulos del mercado, se denomina tapering.

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