El multiplicador fiscal es un concepto muy importante en macroeconomía. Mide el efecto de las inversiones del Gobierno en la actividad económica del país. Es decir, la proporción en que se ven afectados los ingresos de un país ante un aumento o disminución del gasto público.Si el multiplicador fiscal es igual a uno, un recorte del gasto público de 10 millones de euros, reducirá el PIB en 10 millones de euros.

Si el multiplicador fiscal es mayor que uno, un aumento en el gasto público conllevará un mayor aumento en la actividad económica del país (un aumento en el PIB). Esto se debe a que las personas o empresas en las que ha recaído el dinero gastado por el Gobierno van a consumir, gastando ese dinero y así contribuyendo a mejorar la actividad económica.

¿Cómo se calcula el multiplicador fiscal?

La fórmula comúnmente utilizada en teoría macroeconómica sirve para entender como funciona el multiplicador. A pesar de que en la realidad dependa de muchos más factores, puede funcionar como un buen estimador simple. La fórmula es la siguiente:

Siendo c, la propensión marginal al consumo y t, la tasa media de impuestos. 

Por ejemplo, si los impuestos son del 30% y la propensión marginal al consumo es del 60%, el multiplicador fiscal sería 1,72.  

Cuando el Gobierno invierte 100€ en una actividad productiva, dicha empresa va a recibir 100 euros, menos los impuestos, es decir 100*(1-0.3) = 70€. Y de esos 70 euros va a gastar en otra empresa 70*(1-0.3)*0,6 = 29,4 euros. Esa empresa gastará los 29,4*(1-0.3)*0,6 = 12,35 euros en otra. Y así sucesivamente, multiplicando el efecto del gasto principal por 1,72. En total, el gasto de 100 euros a propiciado un aumento de la actividad económica de 172 euros.

Recientemente ha habido muchos debates sobre cómo se calcula. Y los cálculos erróneos han perjudicado a muchos países porque han provocado políticas fiscales incorrectas, basadas en este multiplicador.

Por ejemplo, las medidas de austeridad tomadas en Europa en los años 2010-2012 estaban basadas en un multiplicador fiscal de 0,5. Es decir, al ser un multiplicador fiscal por debajo de uno, recortar el gasto público influiría en menor proporción en la economía que la cantidad recortada. Por eso decían que reducir el gasto público no iba a afectar tanto a la economía real. A principios del año 2013 el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió un comunicado en el que reconocía que había estimado mal el multiplicador fiscal y que éste en realidad es mucho mayor de lo que pensaba, pudiendo ser hasta de 3 en momentos de recesión económica. Por lo que estas medidas de austeridad provocarían un frenazo triple en la economía, como se pudo ver más tarde en la economía Griega.