Muchas veces se utiliza el ahorro y la inversión como sinónimos. Sin embargo, aunque están fuertemente relacionados, en realidad son muy diferentes. La diferencia entre los dos conceptos, fundamentalmente, es el destino del dinero. El punto común entre ambos es que no podemos disponer de nuestro dinero en ese instante.

Por un lado, llamamos ahorro a aquél dinero que guardamos para poder disponer de él en el futuro. Renunciamos a gastarlo en el presente, poniéndolo en un lugar seguro y sin riesgo, pero que suele generar intereses. Estamos ahorrando cuando mantenemos nuestro dinero en efectivo, cuando lo mantenemos en una cuenta bancaria o cuando lo guardamos en un depósito, por ejemplo.

Por otro lado, llamamos inversión a aquél dinero que renunciamos a gastar en el presente para que en el futuro nos aporte un dinero extra. Asociamos la inversión con la compra de un bien o un activo financiero, con la esperanza de obtener una ganancia. Esta ganancia extra que nos aporta la inversión con respecto al ahorro se debe a que con la inversión estamos arriesgando nuestro dinero, y por ello recibimos una compensación. Podemos invertir nuestro dinero en un sinfín de cosas, desde algo inmaterial como la educación hasta activos financieros como las acciones, los bonos o los fondos de inversión.

Por tanto, la diferencia principal entre el ahorro y la inversión es que con la inversión, en vez de guardar el dinero, renuncias a él para que te de una rentabilidad, es decir, para sacar provecho de ese dinero e incrementar su valor.

Por tanto, económicamente hablando, si tenemos una determinada cantidad de dinero y decidimos ahorrarlo en vez de invertirlo, estamos dejando de ganar dinero, pues estamos renunciando a un dinero extra que tendríamos si eligiéramos invertir. Sin embargo, la rentabilidad de la inversión es incierta y en algunos casos se corren riesgos de perderlo.

Con la inversión debemos tener en cuenta tres factores: riesgo, liquidez y tiempo. Los tres factores tienen directa relación con la rentabilidadCuanto mayor sea el riesgo de perder el dinero invertido, mayor será la rentabilidad que esperamos de esa inversión. Por otro lado, las inversiones a largo plazo son más rentables porque renunciamos más tiempo a tenerlo disponible para nosotros.

Para elegir la mejor opción necesitamos tener en cuenta nuestras preferencias. Con el ahorro tenemos el mismo dinero siempre pero lo disponemos cuando queramos y con la inversión, tenemos que esperar para poder disponer de nuestro dinero pero finalizado ese período tendremos más dinero del que teníamos en un principio, además, la inversión conlleva cierto riesgo de pérdida de dinero.

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