La financiación interna de la empresa es aquella que aportan y desembolsan los socios de ésta. Se trata de un capital que forma parte del patrimonio neto de la empresa y se conoce con el nombre de recursos propios.

Los recursos propios lo podemos encontrar en el balance de situación de una empresa en la parte del pasivo junto con la distribución de beneficios de ésta en forma de dividendos y reservas.

Un modelo de empresa con financiación exclusivamente interna, es bueno hasta cierto punto, porque por una parte significa que la empresa cuenta con recursos para financiarse sin problema alguno sin existir trabas de liquidez o de solvencia, sin embargo, por otra parte, cuenta con menos socios o accionistas para distribuir su riesgo y no puede manejar una amortización más flexible en los plazos de los pagos a los que tenga que hacer frente.

Medios y agentes que intervienen en la financiación interna de la empresa

Los agentes y medios que intervienen en la financiación interna de la empresa son:

  • Los socios de la empresa que son quiénes realizan el desembolso inicial y las aportaciones al capital social de ésta.
  • Los empleados a través de programas de empresa que les permitan adquirir acciones con un plan de descuento (stock options).

Ventajas de la financiación interna de la empresa

La financiación interna de la empresa tiene las siguientes ventajas:

  1. Permite autofinanciarse y enriquecerse a través de la dotación a reservas.
  2. Favorece la dotación de pérdidas por deterioro y a la creación de fondos de amortización.
  3. La tesorería es más solvente.
  4. No se requiere garantías y avales y, por tanto, hay una mayor independencia.
  5. Es una fuente de financiación más barata.
  6. El balance es más estable.

Inconvenientes de la financiación interna de la empresa

Los inconvenientes de la financiación interna de la empresa son pocos, pero podemos destacar los siguientes:

  1. Los recursos son limitados.
  2. Los beneficios no repartidos que van a reservas no son deducibles fiscalmente hablando. Al disminuir los dividendos, la rentabilidad de las acciones es menor.