MIFID (Market in Financial Intruments Directive) es la directiva de la Unión Europea sobre instrumentos financieros que busca una defensa y protección del inversor, además de fomentar la competencia y la transparencia de información de productos de inversión para adecuarse al perfil de riesgo del inversor. Entró en vigor el 1 de Noviembre de 2008.

La directiva MIFID establece un mercado homogéneo en los mercados financieros de los Estados miembros de la Unión Europea, para que cualquier inversor tenga la misma protección si actúa en su país o en otro país miembro.

Objetivos MIFID

Por tanto, MIFID tiene dos objetivos fundamentales:

  1. Proteger a los inversores a través de un nivel de información completo y transparente. En este aspecto, podemos resaltar el escándalo de las preferentes en España y cómo se ocultó información, con la única finalidad de vender el producto, o productos financieros complejos respaldados con garantía hipotecaria de tipo subprime (de mala calidad), como en el caso de EEUU.
  2. Fomentar la competencia en los mercados, especialmente en la regulación de los productos financieros complejos y en el control de las garantías, a través de la existencia de cámaras de compensación centrales que regulen la actividad financiera entre la parte compradora y la parte vendedora.

Incremento del nivel de protección

El nivel de protección se basa en los siguientes pilares:

Regulación de productos financieros complejos

En este punto podemos incluir los derivados financieros, seguros de cambio, divisas, opciones. A su vez, también se incluyen las acciones, fondos de inversión, planes de pensiones, pagarés, bonos corporativos y deuda pública, todos éstos con un grado de complejidad inferior.

Clasificación de clientes

Lo clientes se pueden dividir en las siguientes categorías:

  1. Minorista: Son la mayoría de los clientes que no tienen conocimientos financieros.
  2. Profesionales: Aquellos que tienen buen nivel de conocimiento y experiencia.
  3. Contraparte elegible: Se identifica con el nivel máximo de conocimiento y experiencia. En gran medida, suelen ser grandes entidades o gestoras de inversión.

Adaptación de los productos financieros a los clientes

Con la finalidad de conocer el perfil del cliente y adecuar el producto a sus necesidades, se realiza un test para evaluar la situación financiera del inversor:

-Test de idoneidad y de adecuación: Se trata de un test largo de tipo financiero para saber la situación del cliente, su experiencia y conocimientos. El cliente acepta el perfil de inversión e incluye su grado de cultura financiera. En el caso de productos financieros menos complejos, las entidades financieras no suelen aplicar esta fórmula.

Información proporcionada

Existen dos tipos de información que se debe suministrar al inversor:

1. Precontractual: En esta fase se incluye la información que se le da al inversor antes de realizar la formalización del contrato.  En ésta, se plasma toda la información de forma clara y transparente, tales como los riesgos inherentes al producto y al mercado, las condiciones y el funcionamiento de los productos financieros, las clausulas del contrato o  las coberturas y garantías en caso de inquiebra o insolvencia de la entidad financiera.

2.  Postcontractual: Es aquella que se proporciona para informar acerca de la evolución del producto financiero en la que podemos destacar los extractos de posición de los clientes , el folleto informativo de la distribución de los riesgos y la cartera, la política de inversión, el beneficio o pérdida generado, las comisiones aplicadas o los cambios importantes alrededor del producto.

Por último, se debe tener en cuenta que a finales de este año 2016 vendrá la Mifid II que será más estricta en sus objetivos, y tendrá la finalidad de intensificar determinadas acciones a favor de  los intereses de los inversores y de la competencia leal entre los agentes que intervienen en los mercados financieros.