El Salario Mínimo Interprofesional hace referencia a un salario tope, por abajo, regulado por ley, que debería ganar un trabajador. En otras palabras, indica lo mínimo que tiene que ganar un trabajador por ley.

Existen muchas teorías económicas acerca de las ventajas e inconvenientes de establecer un salario mínimo. Socialmente,  lo más conveniente es fijar un salario mínimo para aumentar las rentas de los trabajadores ya que cualquier empresa estaría obligada a no pagar menos de ese salario mínimo establecido.

En el caso de que no se estableciese por ley un salario mínimo, supuestamente, las empresas pagarían menos a los trabajadores, y de esta forma, al tener menos costes laborales querrían contratar a más personal, lo que conllevaría a reducir el desempleo. Sin embargo, de esta manera, los salarios podrían ser muy precarios porque estaría en manos del empresario fijar el salario. Parece que así se equilibraría el número de personas que quieren trabajar con las que quieren contratar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que puede que, con salarios tan bajos, los trabajadores no quieran trabajar. Por lo que, aumentaría la precariedad en el trabajo que podría afectar a la productividad y competitividad.

Por el lado contrario, si se estableciese un salario mínimo, más personas querrían trabajar pero menos empresas querrían contratar porque eso significaría pagar más de lo que están dispuestos. Además, podría generar un aumento de la economía sumergida, es decir, gente que trabaja pero no está dada de alta en la Seguridad Social.

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