Diferencia entre dinero orgánico e inorgánico

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La diferencia entre dinero orgánico e inorgánico es que el segundo es emitido sin respaldo real. Esto significa que se ha incrementado la base monetaria, pero no la cantidad de bienes y servicios en la economía.

La emisión orgánica viene siempre de la mano de una mayor actividad productiva, es decir, responde a una necesidad del público de usar más dinero. Por lo tanto, no genera inflación. Sin embargo, la emisión inorgánica sí tiene como consecuencia un alza de precios.

Lo anterior se explica porque al expandirse la base monetaria, los consumidores tienen más recursos para gastar. Entonces, aumentan su demanda, en general, sobre todas las mercancías. Como consecuencia, si la oferta permanece igual, los precios tenderán a subir.

Otra forma de analizarlo es que, con la emisión inorgánica, existe más dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes. Por ende, se asignan más billetes a cada producto.

Emisión de dinero orgánico

Veamos un ejemplo de emisión de dinero orgánico. Supongamos que el banco central de Brasil compra activos de refugio a nivel internacional como el oro o el dólar. Así, incrementa el nivel de sus reservas.

Como segundo paso, la autoridad monetaria carioca emite efectivo de su moneda local por un monto similar al de la primera operación. Es decir, si adquirió US$ 10 millones, podrá colocar su equivalente en reales brasileños.

Emisión de dinero inorgánico

La emisión de dinero inorgánico comenzó tras el abandono del patrón oro a fines de los setentas. Así, los bancos centrales empezaron a fabricar billetes y monedas sin necesidad de respaldarlos con una parte de sus reservas.

En este punto, vale mencionar que el dinero inorgánico también es conocido como dinero fiduciario debido a que su valor se sostiene solo en la confianza de sus usuarios.

El dinero inorgánico se emite de diversas formas. Sin embargo, la más peligrosa quizás es la concesión de deuda al sector público. En este caso, la autoridad monetaria ofrece liquidez a entidades estatales a cambio de un compromiso de pago a futuro.

Lo anterior puede ser catastrófico si el gobierno abusa de la emisión inorgánica para financiar el gasto estatal. Así, en el extremo, se generan episodios de hiperinflación, como sucedió en algunos países de América Latina a fines del siglo XX.

Cabe apuntar que los bancos centrales recurren a la emisión inorgánica usualmente cuando existe un déficit fiscal y, a su vez, es imposible elevar impuestos. De esa forma, los dirigentes ‘crean dinero’ para cubrir su necesidad de desembolsos.

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