Venta al descubierto

La venta al descubierto es una operación en el mercado financiero donde un especulador intercambia acciones u otros valores que no son de su propiedad.

La transacción consiste en que el inversionista toma prestadas varias unidades de un título financiero, las vende y luego las recompra, idealmente a un menor precio para obtener beneficios. Finalmente, los instrumentos regresan a las manos de quien los prestó.

Una venta al descubierto, también es denominada posición corta.

Características de la venta al descubierto

Entre las características de la venta al descubierto destacan:

  • El especulador tiene la expectativa de un descenso en el precio del activo financiero. Solo si eso sucede, obtiene una rentabilidad.
  • La ganancia de la operación es la diferencia entre el importe de la venta y el de la recompra. Además, deben descontarse los costes de transacción (gastos administrativos que cobra el bróker).
  • Usualmente es el bróker quien presta los valores financieros.
  • Si la acción sube, el especulador podría verse obligado a pagar un precio mayor al recibido por la venta. Otra alternativa sería esperar a que la cotización baje para recomprar los títulos y devolverlos a su legítimo propietario.
  • Tomando en cuenta que no existe un techo al precio de una acción, las pérdidas máximas para este tipo de operación son incalculables. Sin embargo, tendría que ocurrir un evento muy fuera de la común e inesperado para que la cotización de un activo se dispare exorbitantemente en el corto plazo.
  • La rentabilidad máxima de una venta al descubierto es aproximadamente 100%, si el precio de la acción cae cerca de cero. En ese escenario, el inversionista no debe gastar casi nada en la recompra de los títulos.
  • Al realizar esta operación, el inversionista está optando por una posición corta, es decir, busca vender caro para luego comprar barato.

Ejemplo de venta al descubierto

Veamos un ejemplo de venta al descubierto. Supongamos que el mercado prevé una caída de las acciones de la Minera XZ por una baja en el precio de los metales a nivel internacional. Con esa información, Luis González contacta a su bróker para pedir prestados 100 títulos de la citada compañía.

El precio de la cada acción es de US$ 50. González realiza la correspondiente venta al descubierto por un total de US$ 5.000 (50 x 100).

Al día siguiente, imaginemos que la cotización de la acción cayó a US$ 47. Por ende, el inversionista puede recomprar los títulos por US$ 4.700(47 x 100).

Si los costes de transacción son de US$ 30, la ganancia de la operación sería la siguiente:
100 x (50-47) – 30= US$ 270

Ahora analizemos dos situaciones extremas. Por un lado, si sucediera un evento negativo extraordinario y la acción cayera a US$ 1, el beneficio del especulador sería mayor al del escenario anterior:

100 x (50-1) – 20= US$ 470

Por otro lado, el precio del título podría subir, por ejemplo, a US$ 60. En ese contexto, el inversionista quizás se asuste y decida recomprar los valores antes que su cotización siga al alza, desembolsando US$ 6.000(60 x 100). Así, la operación registraría la siguiente pérdida:

100 x (50-60) – 30= -US$ 1.030

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