El déficit de caja es la situación en la que los pagos exceden a los cobros en un periodo determinado.

Cuando una empresa tiene déficit de caja significa que no puede hacer frente a los pagos de un periodo con los cobros de ese mismo periodo. Esto implica que la empresa deberá acudir a otras fuentes de financiación para hacer frente a sus obligaciones.

La situación contraria es el superávit de caja.

Interpretación del déficit de caja

Un déficit de caja no tiene por qué ser necesariamente algo negativo. Teniendo en cuenta la diferencia entre ingresos y cobros, y entre gastos y pagos, vemos como una empresa puede estar generando beneficios a pesar de tener déficits de caja.

El déficit de caja constituirá un problema cuando ponga en riesgo la solvencia de la empresa. Esto ocurrirá si no se dispone de fuentes de financiación para suplir este déficit. Estas fuentes de financiación pueden ser externas (préstamos u otros pasivos) o internas (recursos propios y reservas).

A la hora de evaluar el impacto de los déficits de caja la empresa deberá fijarse en el coste de la financiación y en el coste de reducir el déficit de caja. El coste de financiar el coste de caja es el coste financiero de la fuente de financiación escogida. Su principal componente será el tipo de interés que paga para acceder a los fondos.

Para reducir el déficit de caja la empresa puede optar por incrementar el periodo de pago a sus proveedores o reducir el periodo de cobro a sus clientes. Ambas opciones conllevan normalmente un coste. Si se decide retrasar el pago a proveedores, éstos probablemente ofrezcan peores precios. Y si se decide adelantar el pago a clientes, éstos podrán demandar menos cantidad o precio. Dependiendo del poder de negociación de la empresa, estos costes serán mayores o menores.

Al tomar una decisión sobre el déficit de caja, la empresa deberá tener en cuenta y comparar los costes antes mencionados. Normalmente las empresas con mucho poder de negociación, como las grandes superficies, optan por retrasar el pago a proveedores y cobrar al contado a sus clientes. Pero en otros casos puede resultar más beneficioso contar una una línea de financiación barata.