La deflación es una contracción de la oferta monetaria en una economía, que puede provocar una bajada general de los precios de una economía, es decir, lo contrario a la inflación

La disminución de los precios sucede como resultado de la reducción de la oferta monetaria, que aumenta el valor de la moneda, incrementando así su poder adquisitivo. Con la misma cantidad de dinero podemos comprar más cosas. Cuando existe deflación de precios, los bienes y servicios disponibles en una economía bajan de precio y, por tanto se vuelven más baratos.

En la teoría económica, la deflación es la reducción de la oferta monetaria. Su efecto inmediato suele ser la deflación de los precios. Por ello, coloquialmente se suele utilizar el concepto de deflación para denominar la bajada generalizada de los precios de bienes y servicios. Puesto que nuestro objetivo es simplificar la economía, vamos a denominar deflación a la bajada generalizada de los precios.

La deflación de precios no solo surge por la contracción de la oferta monetaria, sino que también se puede producir cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es mayor que la demanda. Por tanto, para poder vender todos sus productos, los empresarios se ven obligados a disminuir los precios. Esto puede producirse tanto por una disminución de la demanda resultado de una contracción de la economía (provocada por miedo a una recesión por ejemplo) que reduzca la demanda de bienes y servicios, lo cual es negativo para la economía. Pero también puede darse como resultado de un aumento de la producción, que provoca que la cantidad disponible de bienes y servicios aumente más rápido que la oferta monetaria, llevando a un exceso de oferta monetaria. En este caso la deflación es beneficiosa para la economía.

Ventajas de la deflación

Al bajar los precios de los bienes y servicios, si se mantienen los salarios, aumentará la cantidad de cosas que se pueden comprar con el mismo salario, es decir, aumentará el poder adquisitivo. Al suceder esto, los empresarios deciden invertir más en bienes de capital y menos en trabajadores, produciendo un desplazamiento del empleo a trabajos más productivos y de mayor valor añadido.

Además, la deflación fomenta el ahorro, lo que provoca que sigan bajando los precios y se consuma menos. Ese ahorro además hará que haya más dinero para prestar (más oferta de dinero), lo que provocará que bajen los tipos de interés.

La deflación compensa los desajustes de los ciclos económicos y de subidas demasiado elevadas de los precios. Como consecuencia del ciclo expansivo de una economía, en muchas ocasiones se producen subidas exageradas de los precios, que favorecieron a los vendedores. Por lo que una deflación de precios será un ajuste que lleve a los precios a un equilibrio, favoreciendo así a los compradores.

Inconvenientes de la deflación

A simple vista podríamos pensar que es buena, que para vuestro bolsillo sería mejor, dado que con la misma cantidad de dinero se podría adquirir una mayor cantidad de bienes. Sin embargo, la deflación crea una espiral viciosa de caída de precios, salarios y producción, que en muchas ocasiones perjudica a las economías, pudiendo crear o agudizar recesiones.

La deflación puede ser peligrosa, porque genera un círculo vicioso de bajada de precios y esto hace que el consumo de la economía se estanque. Las empresas disminuyen la producción porque hay menos consumo y por tanto, se ven obligados a despedir trabajadores, lo que produce a su vez menos consumo y otra vez un exceso de oferta, que provoca que vuelan a bajar los precios. Esto es lo que se conoce como espiral deflacionista.

La deflación es un problema de expectativas de los precios futuros. Si un banco central anuncia que los precios van a bajar, los agentes que actúan en ella decidirían posponer sus compras hasta que dicha bajada de precios fuese real, dado que pensarían, ¿para qué comprar hoy si mañana será más barato?

Por esa razón los bancos centrales de todo el mundo se marcan como objetivo la de estabilidad de precios, buscando una inflación en torno al 2% (difiere según los bancos centrales, pero nunca se acerca demasiado a 0).

Una inflación excesiva es mala, pero más peligroso es aún caer en deflación, de ahí el esfuerzo por parte de los bancos centrales de obtener siempre una inflación baja pero positiva, dado que la deflación es uno de los mayores temores de cualquier responsable económico de un país, porque provocan crisis económicas de larga duración.