El efecto expulsión o crowding out, también denominado efecto desplazamiento, es una situación en la que la deuda pública desvía la inversión del sector privado.

 

Los inversores prefieren depositar e invertir su dinero en deuda pública que invertirlo en deuda privada, por ofrecer un mayor rendimiento. Este efecto es perjudicial para el sector privado, pues cierra una fuente de financiación vital para las empresas. El efecto contrario es el denominado efecto atracción o crowding in.

Porqué se da el efecto expulsión o crowding out

Pongamos que un Estado necesita recaudar fondos para hacer frente a sus obligaciones. En este caso, hará más atractivos sus productos (letras del tesorobonos, obligaciones) ofreciendo intereses más altos. Lógicamente, los inversores llevarán su dinero a donde más les paguen. De esta forma, se le da la espalda a la empresa privada, verdadera creadora de empleo. Cuando probablemente con una buena financiación podría necesitar mayores recursos humanos.

Causas y consecuencias del crowding out

En Europa desde la crisis de 2008, en muchos países se ha dado este fenómeno por la crisis de deuda. En el citado contexto económico hemos podido observar este hecho: cómo las empresas tenían el grifo de la financiación cerrado, cómo el Banco Central Europeo (BCE) prestaba dinero a intereses muy bajos a los bancos y cómo estos lo invertían en deuda pública (por sus atractivos tipos de interés, en lugar de destinarlos a la economía real) y cómo esta deuda pública estaba sirviendo para pagar los intereses de bonos anteriores, en lugar de para generar progreso. En definitiva, un cóctel explosivo insostenible.

En tiempos difíciles, un inversor siente que sus ahorros están más seguros en las manos del Estado. Se tiene la creencia de que es poco probable que no cumpla con sus obligaciones. Esta circunstancia también hay que tenerla en cuenta a la hora de hablar del crowding out.