La financiación externa de una empresa son los medios con los que cuenta ésta para hacer frente a sus compromisos de pago o para realizar inversiones productivas para un mayor crecimiento del negocio de forma sostenida en el tiempo.

El circuito de financiación externo siempre debe estar activo y es aquel que no depende de los recursos propios de la empresa ni de sus reservas. El modelo de negocio ideal es aquel que combina porcentajes de distribución equitativos de financiación interna y de financiación externa.

Un modelo de negocio con elevada financiación externa puede llevar al apalancamiento y al endeudamiento excesivo, ademas de una dependencia importante en agentes externos cuya solvencia puede ser limitada. A su vez, un modelo único de financiación externa con un porcentaje de distribución del capital en financiación ajena muy elevado, puede traer consigo costes muy importantes debido a que hay que pagar un coste adicional para acceder a esa financiación.

La financiación de una empresa la podemos encontrar en el balance de situación, en la categoría de pasivos corrientes y no corrientes dónde se distinguen las deudas a corto plazo y a largo plazo respectivamente, y se corresponde con los recursos ajenos.

Medios y agentes que intervienen en la financiación externa de la empresa

La empresa se puede financiar a través de las siguientes vías: