La Burbuja de los Mares del Sur se produjo en una época bastante convulsiva. Ocurrió a principios del siglo XVIII, cuando el afán de los reyes por la conquista del nuevo mundo estaba en pleno apogeo. A su vez, en Europa se producían incesantes guerras entre los distintos países por el control de las Américas y el dominio en el mundo.

Todo esto había llevado a los reinos de Inglaterra, de Francia y España ha contraer una enorme deuda pública. Ello llevó a las grandes potencias de entonces, principalmente a Inglaterra, a sufrir una de las burbujas económicas más importantes de la historia, desembocando en una crisis económica fortísima y una profunda recesión.

Si a usted le dicen que invierta su dinero en una empresa y le prometen que le dará muchísimos beneficios, pero no le dicen qué hace esa empresa exactamente, ¿invertiría? Eso es más o menos lo que pasó con esta burbuja, la empresa fue la Compañía de los Mares del Sur, la cual prácticamente no ejerció ninguna actividad, pero a pesar de ello sus acciones subieron más de un 900% en menos de un año. Basada, como en todas las burbujas, por la ilusión de que el precio va a seguir subiendo y las expectativas de que esta empresa haría grandes negocios con América.

Desarrollo de la burbuja

Una de las organizaciones que compraba parte de la deuda del Reino era la Compañía de los Mares del Sur. Esta empresa emitía acciones para financiarse y con ese dinero prestaba al Estado a cambio de unos tratos de favor. Y lo que fue más importante, en dicho acuerdo se estableció que la compañía de los Mares del Sur tendría la exclusividad de ser la única compañía con potestad para comerciar con las colonias sudamericanas de España. La concesión de la exclusividad de comercio despertó el interés de los inversores ingleses, que veían en el nuevo mundo una grandísima oportunidad de negocio. Lo que les llevó a comprar en masa las acciones de la compañía de los Mares del Sur. En 1717 la compañía volvió a adquirir deuda de Inglaterra.

Al mismo tiempo, las relaciones entre Inglaterra y España estaban cada vez más deterioradas, por lo que el sueño de tener la exclusividad de comercio con las Américas cada vez se veía más lejano y la compañía apenas tenía actividad.

En 1719 el Estado francés otorga una exclusividad similar sobre los supuestos yacimientos de oro de Luisiana a la compañía del Misisipi. El valor de las acciones de dicha compañía francesa aumentó un 1900% en pocos meses, lo que atrajo a gran cantidad de inversores extranjeros, entre ellos muchos ingleses. Sin embargo, la compañía del Misisipi, al igual que su homónima inglesa, apenas realizó actividad alguna y el dinero fue utilizado por el gobierno francés para financiarse. Dejando de lado la economía real, para invertir el dinero de gran parte de los ciudadanos en meras especulaciones promulgadas por los gobiernos. Las cuales contribuían a que aumentase el valor de dichas compañías, sin que tal aumento guardara la más mínima relación con la actividad que se promocionaba, provocando que no hubiera nada real que sostuviera ese aumento de valor.

El Gobierno de Inglaterra, para tratar de frenar la salida de capitales hacia Francia, trató de montar una versión inglesa de la compañía del Misisipi, otorgando más concesiones de exclusividad a la compañía de los Mares del Sur. Y por si fuera poco, la compañía de los Mares del Sur ofrece comprar la totalidad de la deuda pública inglesa, lo que da lugar al tremendo despegue del precio de las acciones de la empresa.

Además, el Gobierno inglés especulaba también que España liberalizaría su comercio permitiendo el ingreso de la compañía inglesa, todo ello con la finalidad de incrementar el valor de las acciones de la empresa. Pasando de valer menos de 130 libras a principios de 1720 a valer más de 550 libras en primavera.

Los mercados financieros fueron desbordados por una gran euforia compradora. Cabe recordar que todo ello era movido por las especulaciones, emisiones en cómodas cuotas y demás trucos organizados por el gobierno inglés para financiarse.

En Francia la Compañía del Misisipi, a pesar de los denodados esfuerzos por aparentar su buen funcionamiento, entraba en una brutal crisis. Los inversores comenzaron a perder la confianza y acudieron masivamente a cambiar sus billetes, los cuales, como la compañía nunca había operado, pronto se declararon no convertibles provocando una grave crisis económica.

Mientras tanto, en Inglaterra continuaba el auge de los precios de las acciones, lo que atrajo a más especuladores y ello propició que se comenzaran a crear diferentes empresas que lejos de poner en marcha su funcionamiento terminaban por engañar a los incautos inversores que guiados por la especulación compraban cualquier acción que les pareciera rentable. Ya en Junio las acciones de la compañía de los Mares del Sur alcanzaron su mayor valor llegando a 1000 libras.

Estallido de la burbuja

 Posteriormente y siguiendo con el proceso financiero que vemos en todas las burbujas económicas, en Julio del mismo año algunos inversores de la compañía comenzaron a vender sus acciones, generándose de esta forma un debilitamiento imparable en las cotizaciones. En Agosto, la compañía de los Mares del Sur con la finalidad de recuperarse anuncia el abono de suculentos dividendos. No dio el resultado esperado y a principios de Septiembre estalló el pánico y con ello la explosión de la burbuja. La situación resultó incontrolable, el valor de las acciones pasó de 725 libras el 3 septiembre a 150 libras al 30 de septiembre.

A pesar de los intentos del gobierno inglés por rescatar la compañía, ésta terminó por hundirse en Diciembre del mismo año, llegando la cotización de sus acciones a niveles iniciales. Aún así, la compañía continuó operando aunque sus ingresos fueran moderados. Llegando a su cierre pocos años después.

Esta crisis generó la ruina de miles de personas, desde inversores profesionales hasta pequeños ahorradores que habían invertido todo su dinero a la causa de estas empresas. Muchos de ellos perdieron toda su inversión. Los directivos y trabajadores de la compañía fueron acusados de fraude, y el país entró en una profunda crisis.

Una curiosa anécdota de esta crisis es que en ella se vieron envueltos grandes personajes de la época, entre ellas cabe destacar que una de las personas que más dinero perdió, llevándole prácticamente a la ruina, fue el famoso científico Isaac Newton.