Una sociedad cotizada es un tipo de sociedad anónima que emite sus acciones en mercados financieros admitidos a negociación.

En estos mercados financieros cotizan las acciones de este tipo de sociedades y los inversores pueden comprarlas y venderlas con total libertad. El precio de las acciones de las sociedades cotizadas (valor de cotización) fluctúa continuamente, en función de la oferta y la demanda de las mismas.

Con este mecanismo de funcionamiento, la sociedad cotizada aumenta su acceso a las fuentes de financiación y, por tanto, su capacidad de financiación. Esto es así porque los inversores pueden adquirir las acciones de la empresa de una forma sencilla y rápida: a través de los mercados financieros mercados primarios o secundarios.

Características de una sociedad cotizada

Las principales características de las sociedades cotizadas son las siguientes:

  • Las sociedades cotizadas siempre son sociedades anónimas. Por tanto, una sociedad limitada nunca puede cotizar en bolsa.
  • Las acciones cotizadas representan el capital social de las sociedades cotizadas. En ningún caso podrán ser participaciones, porque como acabamos de comentar, la sociedad limitada nunca puede cotizar en bolsa. La principal característica de las acciones cotizadas es que pueden comprarse y venderse libremente en los mercados secundarios financieros. El precio de compra o de venta dependerá de su valor de cotización, que evoluciona en función la oferta y la demanda que sufra la acción.
  • El legislador de cada país suele establecer unas características mínimas para que una sociedad anónima puede cotizar en bolsa. Los requisitos más habitual suelen ser establecer un tamaño mínimo de la empresa, la obligación de que el órgano de administración sea un Consejo de Administración, un capital social mínimo más alto que exigido para las Sociedades Anónimas, requisitos de transparencia, etc.

En definitiva, en función del país, se establecen unos requisitos mínimos para que no todas las sociedades anónimas puedan ser sociedades cotizadas.

¿Por qué una sociedad anónima decide cotizar en bolsa? Ventajas de las sociedades cotizadas

Como comentábamos anteriormente, la principal ventaja es la facilidad al acceso de financiación. Las acciones de una sociedad cotizada pueden estar cambiando permanentemente de titulares. Esto posibilita la entrada de nuevos accionistas de una manera mucho más sencilla que para una sociedad limitada o para una anónima no cotizada.

Derivado de ello nos encontramos con numerosas ventajas: permite un crecimiento más rápido de la compañía, una mayor internacionalización, un aumento del prestigio, etc.

Inconvenientes de una sociedad cotizada

Sin embargo, además de las ventajas, existen algunos inconvenientes para la sociedad cotizada. El primero de ellos es que hay que cumplir los requisitos mínimos para poder cotizar en bolsa (que en ocasiones suponen la necesidad de realizar inversiones, ampliaciones de capital, etc.). Además el control que realizan las autoridades sobre la sociedad cotizada es mayor: se suele exigir la presentación de estados financieros con mayor periodicidad y más detallados, auditorías de carácter obligatorias, etc.

Finalmente, también suelen aumentar los requisitos de transparencia e información. Es decir, hay que hacer pública cierta información que, en caso de no cotizar en bolsa, no sería necesaria. Y esta información llega al Estado y a futuros inversores, pero también a las empresas competidoras, las cuales pueden usarla para copiar estrategias empresariales.