El fin del crecimiento económico de la locomotora alemana

Preocupan las previsiones económicas de Alemania. Tras vivir el periodo de crecimiento económico más largo desde 1966, la expansión económica alemana parece tocar a su fin. El riesgo de frenazo económico es real, pues recientemente Alemania esquivó por muy poco una situación de recesión técnica. Pero, ¿cuáles son las causas que ponen en peligro el crecimiento alemán?

Es innegable la importancia de Alemania en la economía europea, pues por algo se la conoce como “la locomotora de Europa”. Además de situarse como la primera potencia económica de Europa, a nivel mundial es la cuarta economía más importante. Sin embargo, los datos económicos más recientes dan lugar a la preocupación. Y es que, durante el último trimestre de 2018 la economía alemana marcó un crecimiento del PIB del 0,0%.

Desde 2010, la economía alemana no dejaba de registrar cifras positivas en cuanto al crecimiento de su Producto Interior Bruto. Para colmo de males, de un crecimiento medio situado en el 2,1% entre 2014 y 2017, Alemania ha pasado a crecer al 1,4% en 2018.

Una economía muy dependiente de las exportaciones

Los motivos que explican esta caída en el PIB alemán se encuentran en el desarrollo de los acontecimientos internacionales y en la evolución del comercio. Acontecimientos como el Brexit, el proteccionismo impulsado por el gobierno estadounidense que preside Donald Trump y la caída del crecimiento chino han lastrado las exportaciones alemanas.

Especial atención merecen las exportaciones, pues a lo largo de las últimas décadas han crecido de manera espectacular. Si en 1995 las exportaciones alemanas representaban el 25% de su PIB, en 2017 ya suponían hasta el 47% del PIB alemán. Así pues, es normal que una economía en la que tienen tanto peso las exportaciones, se vea perjudicada por las guerras comerciales y por el parón del sector exterior.

Para explicar la caída del comercio internacional y en consecuencia el frenazo económico alemán, conviene explicar quiénes son los principales socios comerciales de Alemania. En esta lista se encuentran Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y China.

China y el Brexit

La caída del crecimiento económico chino ha terminado por afectar a Alemania. Y es que, Alemania colocaba buena parte de sus exportaciones en China. Un dato que viene a reflejar la importancia del mercado chino para los alemanes es que cerca del 20% de los ingresos de varias grandes empresas alemanas proceden de China, todo ello según Thorsten Benner, director del Global Public Policy Institute de Berlín.

Si al principio la relación con China había sido fundamentalmente de cooperación, las cosas parecen haber cambiado y el gigante europeo y el gigante asiático han pasado a rivalizar. Inicialmente, China adquiría productos de alto valor y vendía productos de consumo. No obstante, cada vez, las empresas alemanas tienen que invertir más recursos en innovación para competir con China en sectores como el del automóvil eléctrico o el de la inteligencia artificial.

De lo que ocurra con el Brexit depende buena parte de la economía alemana. No hay que olvidar que Gran Bretaña es el cuarto país importador para Alemania. Por el momento, el comercio entre Alemania y Gran Bretaña es fluido, pero la salida de los británicos de la Unión Europea debe valorarse como una amenaza para las exportaciones y para el conjunto de la economía germana. Un Brexit duro, que sería el peor de los escenarios posibles, supondría un retroceso en las relaciones comerciales europeas y Alemania se resentiría especialmente. Tal sería el efecto en el empleo que, según el Instituto para la Investigación de Halle, se podrían destruir hasta 100.000 empleos.

Dificultades para la industria del automóvil

Más allá de la situación internacional, otro reto que debe afrontar Alemania son los grandes cambios que están teniendo lugar en la industria del automóvil. La irrupción de los vehículos eléctricos, las plataformas para compartir coche y el escándalo de las emisiones contaminantes han hecho mella en la industria alemana.

Todo ello, sin olvidar las exigencias de la nueva regulación medioambiental, cosa que está causando verdaderos quebraderos de cabeza a los fabricantes de automóviles, que suponen el 20% de la industria alemana. En este sentido, la nueva normativa, que busca un mayor respeto por el medio ambiente, perjudica a las empresas que producen vehículos diésel.

Una vez más volvemos a subrayar la importancia de las exportaciones alemanas, ya que el 78% de los coches producidos son exportados. He aquí otra importante causa en el frenazo de la economía alemana que, como anteriormente explicábamos, está viendo perjudicadas sus exportaciones.

Fortalezas de la economía alemana

Ahora bien, no todo son amenazas para la economía alemana. Es evidente que el riesgo de un frenazo en su economía está ahí, pero Alemania cuenta con una baja tasa de desempleo, situada en el 3,1% y los alemanes continúan ganando poder adquisitivo, pues los salarios crecen por encima del nivel de la inflación.

Por otra parte, las finanzas públicas alemanas están saneadas al contar con un superávit de 59.200 millones de euros, mientras que la reducción de los niveles de deuda pública quedarán por debajo del 60% sobre el PIB que marca la Unión Europea. Por último, cabe destacar que Alemania se está financiando en los mercados a unos intereses muy bajos, pues la rentabilidad del bono alemán es prácticamente cero.

Las previsiones parecen anticipar el fin de un largo periodo de expansión para Alemania. Los alemanes, prudentes, por el momento se muestran ahorradores y permanecen a la expectativa, cautelosos por los desafíos que les depara un futuro escenario a medio plazo.

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