La opción más directa para iniciarse en la inversión es la adquisición de acciones. El concepto de acción lo puedes encontrar aquí. Los dos tipos de acciones que existen son los siguientes:

Acciones Ordinarias

Las acciones ordinarias son una alternativa de financiación para las empresas en lugar de los préstamos bancarios, la emisión de nuevas acciones en una oferta de suscripción no afecta a su capacidad de endeudamiento y no están obligadas a repartir dividendos. Es una forma satisfactoria de obtener capital para el crecimiento y fortalecimiento de la empresa.

Otorgan a su poseedor el derecho a voto en las asambleas. Las asambleas anuales se denominan asambleas ordinarias , donde se vota si el beneficio del ejercicio se reparte o se reinvierte. También se realizan asambleas extraordinarias con el fin de solucionar intereses de la sociedad. Además de la opción a voto dan derechos económicos (reparto de beneficios) en la misma proporción en que participan en el capital social de la empresa.

Acciones preferentes

Las acciones preferentes son instrumentos complejos, donde los dividendos a los que se tiene derecho están predeterminados y, normalmente condicionados a la obtención de resultados positivos. Según el tipo de contrato el dividendo puede ser acumulativo en caso de obtener pérdidas durante el ejercicio.

Una de las ventajas de estas acciones es que en caso de liquidación de la empresa (que desaparezca la empresa y se vendan sus activos para cubrir las deudas contraídas) los poseedores tienen prioridad frente a los ordinarios en el cobro, por delante de los preferentes siempre están los acreedores comunes. El valor de liquidación de las acciones puede estar prefijado o condicionado al valor de las acciones ordinarias.

La desventaja de este instrumento es que no dispone de un mercado secundario organizado (no cotizan en bolsa) donde poner a la venta, por lo que su liquidez es bastante limitada. Además no tienen derecho a voto en las asambleas de la empresa.